UNA REFORMA PARA EL EMPLEO, NO PARA GENERAR TRABAJITOS.

Difícil argumentar cuando las pasiones o los intereses particulares están por encima del interés general. Hoy la llamada reforma tributaria ha producido todo tipo de adjetivos y epítetos agresivos, hasta el punto que le toca al primer mandatario salir  a defenderla con pies y manos,  utilizando hasta radio Bemba en frecuencia lengüilarga para defenderla. Mentirosos, le dice a los que le dicen mentiroso. A los que le mandan a la cabeza el mármol de la campaña presidencial del 2010, donde él se comprometía a no elevar tarifas, los refuta, afirmando que no es cierto y que lo que se busca son diferentes mecanismos de captación y no nuevos tributos. Y yo le creo! ¿Para qué necesita nuevos recursos cuando en este periodo de Gobierno han ingresado 30 billones de pesos, cinco puntos del PIB, solamente con una buena gestión administrativa? Además, le dicen que acabará con el SENA y el Instituto de Bienestar Familiar, tamaña mentira! Cambian las fuentes del presupuesto de ambas entidades, quedando aseguradas. Hoy hay en Colombia 330.000 pequeños y medianos empresarios que necesitan mantener y formalizar empleo. Que asuma el Estado la financiación de lo que estos empresarios asumían para el SENA y el ICBF, no quiere decir que el Gobierno es anti educación y el nuevo Herodes de la prosperidad. Ojalá, el Gobierno tuviese en cuenta las reflexiones de los parlamentarios verdes que proponen que así como se designarán dos puntos por encima del IPC para el presupuesto del  SENA, también le sean asignados en igual medida a la educación superior. Y más aún, recoger lo que dice insistentemente la Senadora Gilma Jiménez, que el tema de la niñez debe ser prioritario y no marginal de la política pública. Una reforma que fortalezca los alcances del ICBF, es urgente en un Estado que quiera garantizar los derechos de los más pequeños.  Lo que no tengo claro es si los nuevos adalides de la clase media tienen razón cuando dicen que esta reforma los afecta. Mi pensión es de 3 millones 600 mil pesos y me siento de clase media. Me dicen que esos ingresos no los van a tocar, pues entonces no veo donde me van a perjudicar. En el presente si me afectarían, pues me pagan como rico, 11 millones de pesos mensuales, y a esos “ricos”, si nos la van a cobrar, pero poquito. Los que si deben estar sufriendo son los que esconden su plata en las Interbolsas de Curazao, evadiendo impuestos.

 

Si algo nos debe caer bien a los verdes es que aumente la tasa de tributación de los empresarios mineros, tal y como lo establece la reforma tributaria. Y mucho más nos debe congratular que el Presidente haya acogido la iniciativa de impuestos ambientales, que sí hace que  nuestra agenda signifique un ejemplo real de defensa de la naturaleza.

 

Si este proyecto tributario fuese como la ley 100,  a la que me opuse tenazmente como sindicalista y de la que me siento orgulloso de haber enfrentado, pues volvió un negocio la salud,  o  como la ley 50 que dizque fue hecha para generar empleo y terminó acabándolo, volviéndolo un simple trabajito, yo no dudaría en enfrentarla. Pero es que acá lo que se está estimulando son garantías para generar empleo formal y estable, no nuevos empleos. Un SENA donde se seguirán teniendo las garantías y hasta más  financiación y un instituto de niñez donde el problema no está en el presupuesto, sino en el empoderamiento interno y externo, que ponga a los niñ@s en un verdadero escenario de oportunidades y cuidados. 

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